Estudio insecticidas frente al virus del amarilleo del tomate (ToCV) de la mosca blanca PDF Imprimir E-mail
Estudian el efecto de tres insecticidas sistémicos sobre el comportamiento alimenticio, la mortalidad, la puesta de huevos y la capacidad de transmisión del virus del amarilleo del tomate (ToCV) de la mosca blanca 

Muchos virus que infectan plantas se transmiten por insectos. Diversos estudios han mostrado que los efectos tóxicos de los insecticidas sobre los insectos vectores, aunque sean drásticos, no tienen necesariamente un efecto directo sobre la transmisión viral. Sin embargo, los efectos sutiles que algunos insecticidas pueden causar y su posible impacto sobre la transmisión de los virus apenas han sido estudiados. En este trabajo, en el que han participado los investigadores del IHSM Elvira Fiallo y Jesús Navas, en colaboración con investigadores brasileños del Instituto Agronómico de Campinas y la Universidad de São Paulo, se ha estudiado el efecto de tres insecticidas sistémicos sobre el comportamiento alimenticio, la mortalidad, la puesta de huevos y la capacidad de transmisión del virus del amarilleo del tomate (ToCV) de la mosca blanca Bemisia tabaci. El estudio concluye que la aplicación de algunos insecticidas puede ayudar al control de la mosca blanca y ToCV en los cultivos de tomate.  Artículo completo
 
 
Localizado el gen de resistencia al oídio en el melocotón PDF Imprimir E-mail

Un equipo investigador del Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG) y del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) ha localizado el gen de resistencia al oídio en melocotonero, una enfermedad que causa grandes pérdidas económicas y un notable impacto ambiental debido a los fungicidas necesarios para controlarla. El estudio, publicado en la revista científica Horticulture Research, también proporciona nuevas herramientas moleculares que se están utilizando para desarrollar e identificar variedades de melocotonero resistentes y lograr así una disminución en la aplicación de fungicidas du-rante la producción.

El melocotón es un cultivo importante especialmente en las regiones templadas, donde en 2018 se produjeron más de 24 millones de toneladas a nivel mundial, siendo España el cuarto país productor. Los cultivos comerciales de melocotón son susceptibles a la enfermedad del oídio, causada por un hongo que infecta frutos, hojas y brotes, afectando directamente la calidad del fruto y la capacidad de producción del árbol.

El hongo causante del oídio, llamado Podosphaera pannosa, se puede controlar preventivamente mediante fungicidas, pero la aplicación de estos productos resulta muy costosa y perjudicial para el entorno. Una alternativa ambientalmente segura a los fungicidas es el desarrollo de variedades de melocotón resistentes a través de la mejora vegetal, y los resultados del nuevo trabajo desarrollado en el CRAG proporcionan una valiosa información para lograr un manejo integrado y más sostenible de esta enfermedad.

“Antes de este estudio, y gracias al uso de cruzamientos interespecíficos, habíamos podido localiza un gen de resistencia a Podosphaera pannosa procedente del almendro, una especie genéticamente muy similar al melocotonero. Ahora, gracias al uso de herramientas genómicas como la secuenciación masiva, conocemos con mucha más precisión la posición de este gen y cuál podría ser su función”, explica Iban Eduardo, investigador del IRTA en el CRAG y líder del trabajo.

Dada la similitud genética entre el almendro y el melocotonero se pueden obtener híbridos fértiles entre estas dos especies, hecho que el equipo investigador había aprovechado para descubrir la resistencia al oídio en estudios anteriores. Con el objetivo de localizar de forma más precisa el gen de resistencia, en el presente trabajo analizaron el ADN de más de 700 híbridos e identificaron aquellos que contenían una recombinación y, por tanto, aportaban información útil. En estos híbridos seleccionados se evaluó la resistencia al hongo, lo que llevó a obtener una lista de 27 genes candidatos para los cuáles se estudiaron las diferencias entre el almendro y el melocotonero, y se examinó su expresión en las hojas de los híbridos durante la infección por parte del hongo. Mediante el uso de todas estas técnicas, el gen llamado RGA2 es el que más evidencias presentó para ser el gen responsable de la resistencia al oídio.
 
 
Científicos del CSIC estudian reutlizar zeolitas usadas en la potabilización del agua como fertilizantes agrícolas PDF Imprimir E-mail
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) va a iniciar el estudio para convertir en fertilizantes el material usado para extraer el flúor del agua en plantas potabilizadoras instaladas en Etiopía.

Se trata de la segunda fase de un proyecto, liderado por científicos del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP-CSIC) y la ONG Amigos de Silva, que está posibilitando el acceso a agua potable en zonas rurales del país africano. Esta iniciativa está basada en una nueva tecnología, comercializada por la empresa española Tagua, que permite eliminar el flúor del agua de una manera barata y sostenible.

En Etiopía, millones de personas están expuestas a sufrir fluorosis, una enfermedad ósea causada por el consumo de agua con flúor o fluoruro, un contaminante de origen geológico presente en las aguas subterráneas. Algunos estudios indican que más de 14 millones de personas en este país corren el riesgo de padecer fluorosis en los dientes y el esqueleto. Esta enfermedad afecta especialmente a los niños puesto que sus dientes definitivos están en formación.

La tecnología que comenzó a implantarse a finales del 2019, desarrollada por este grupo de científicos del CSIC en colaboración con la Universidad de Adís Abeba (Etiopía), se basa en las zeolitas, un mineral abundante en la zona del valle del Rift que permite eliminar el ión fluoruro. El proyecto posibilitó en noviembre de 2019 la apertura de dos plantas potabilizadoras con zeolitas en Dida y Obe, localidades situadas a unos 25 kilómetros de Ziway, en el valle del Rift central.

“Un año después de la instalación y el desarrollo de dos plantas potabilizadoras en las localidades de Dida y Obe, vamos a iniciar el estudio científico de la reutilización del adsorbente gastado que tiene atrapado el flúor. Este material, al igual que las zeolitas, las rocas originales, es estable y, por tanto, podemos darle un nuevo uso y aplicarlo como fertilizante agrícola para acondicionar los suelos”, explica Isabel Díaz, investigadora del CSIC en el ICP-CSIC.

Un recurso sostenible
Las zeolitas naturales tienen un origen volcánico y poseen una estructura microporosa que puede atrapar una amplia variedad de elementos, como el sodio, el potasio y el magnesio. “Las zeolitas son un recurso natural abundante en Etiopía que no se ha explotado debido a la falta de conocimiento científico relacionado con su aplicabilidad que pueda motivar su explotación sistemática”, apuntaDíaz, coinventora de esta tecnología.

Esta capacidad permite que las zeolitas se puedan aplicar en el tratamiento de aguas residuales, la extracción de amoníaco, el control de olores, la extracción de metales pesados de residuos nucleares, mineros e industriales, en el acondicionamiento de los suelos para usos agrícolas e incluso como alimento para animales.

La patente que protege la tecnología fue transferida con éxito a la empresa canaria Tagua SL., encargada de la fabricación a escala comercial del filtro basado en zeolitas. Recientemente, el proyecto ha logrado financiación en el marco del programa AECID Innovación, impulsado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), una aportación que se suma a las de la Fundación General CSIC y la Fundación Juan Entrecanales de Azcárate.

Para la Vicepresidencia de Relaciones Internacionales del CSIC, esta nueva fase es el resultado de un extenso y continuado esfuerzo por parte del CSIC para potenciar la Cooperación al Desarrollo en Ciencia en África. Pone de manifiesto también el éxito de la coordinación y sinergia entre programas internacionales con recursos propios (i-COOP+) y los recursos estructurales de transferencia del conocimiento. Supone un esfuerzo y éxito conjunto para el establecimiento de redes científicas internacionales en el ámbito de la cooperación científica con países receptores de Ayuda Oficial al Desarrollo.
 
 
Desarrollan un modelo que predice el impacto del cambio climático sobre el olivar andaluz según su zona de cultivo PDF Imprimir E-mail

Equipos del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) de Córdoba, de la Universidad de Córdoba y del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM-CEIGRAM) han desarrollado un modelo que recrea los efectos del cambio climático sobre el cultivo del olivo en Andalucía. Para ello, utilizan un modelo de simulación junto con información meteorológica que permite recrear multitud de ambientes diferentes, con el fin último de definir estratégicas de adaptación específicas para el olivar andaluz cultivado en distintas condiciones meteorológicas.
El sistema, denominado AdaptaOlive 2.0, simula, a través de ecuaciones, el comportamiento del olivo y los cambios que tienen lugar en el árbol debido a condiciones meteorológicas extremas en un futuro cercano (2040-2069) y lejano (2070-2099). Para ello, los investigadores consideran diferentes escenarios a partir de la información meteorológica del periodo 1980-2010 procedente de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en diversas localidades andaluzas. De esta manera, han conseguido crear 149 nuevas combinaciones de clima que engloban distintas variaciones meteorológicas previstas para el futuro.
Entre los componentes considerados en el modelo, se encuentran los estudios de clima perturbado (PC) y de superficies de respuesta al impacto (IRS).
El estudio de clima perturbado permite a los investigadores evaluar el comportamiento del olivar ante cambios de temperatura o variaciones de precipitación. Por su parte, las superficies de respuesta al impacto permiten realizar un análisis continuo del comportamiento del cultivo y detectar umbrales críticos de respuesta. “Por ejemplo, los fallos en la floración que podría generar el impacto del incremento de las temperaturas en invierno cuando ésta sobrepasa un determinado umbral”, explica a la Fundación Descubre el investigador de IFAPA José Manuel Cabezas Luque, ya que el aumento de temperaturas invernales podría provocar que el cultivo no acumule las horas de frío necesarias para la floración
AdaptaOlive 2.0 realiza un balance de agua en el suelo con una frecuencia diaria para determinar el nivel de estrés hídrico (problema ante la disminución de precipitaciones) que sufre el cultivo en cada momento, y evalúa las temperaturas para identificar la ocurrencia de eventos de temperatura elevada o falta de frío invernal, que podrían generar reducciones en la cosecha y problemas de floración. Igualmente, en función de la radiación incidente, el modelo estima una producción potencial y las necesidades de riego del olivo. Aunque en anteriores trabajos han utilizado distintas variedades de olivo para realizar las simulaciones, en este estudio solo se han centrado en la variedad Picual, al ser una de las más difundidas en Andalucía.
En el estudio ‘Identifying adaptation strategies to climate change for Mediterranean olive orchards using impact response surfaces’, publicado en la revista Agricultural Systems, evalúa el efecto del cambio climático sobre el olivar mediterráneo y permite crear estrategias específicas según el lugar en el que se encuentre el cultivo. “En la versión 2.0 de AdaptaOlive se han añadido funciones que evalúan los posibles daños en floración ocasionados por las altas temperaturas y por la falta de frío invernal. Estas características, junto con las anteriores, dan mayor robustez al modelo”, comenta José Manuel Cabezas Luque.
Distintas estrategias para un mismo problema
Debido a la amplia gama de climas dentro de la cuenca mediterránea, en el estudio se han evaluado 3 comarcas con condiciones características: inviernos fríos y secos (como en Granada y Jaén), con inviernos suaves (Sevilla y Jerez) y condiciones intermedias (Córdoba).
Según los investigadores, las zonas con mayor riesgo para la viabilidad del cultivo del olivo se sitúan en la última sección de la cuenca del Guadalquivir y en las zonas costeras, debido al aumento de temperaturas invernales. Otras áreas afectadas se sitúan sobre las zonas olivareras de secano situadas en la provincia de Jaén, debido a la disminución de precipitaciones.
Contar con un clima tan variado provoca que un incremento de la temperatura de 3 o centígrados en Sevilla, que actualmente cuenta con inviernos suaves, genere problemas en la floración del olivo. Mientras, por el contrario, en Jaén o Granada este mismo aumento no afectará en la floración del olivo de forma significativa.
Los expertos apuntan que, debido al cambio climático para el periodo de futuro cercano, se estima que la producción de aceite de oliva de secano, mayormente ubicados en Jaén, podría incluso incrementarse debido al efecto positivo del CO2. Mientras que en aquellas zonas con inviernos suaves (como Sevilla o Jerez) la producción podría reducirse hasta en un 32%, por los efectos de la baja acumulación del frío durante el invierno.
Los investigadores apuntan que el incremento de la concentración de CO2 en la atmósfera podría tener un efecto beneficioso para el olivo, ya que propicia una mayor eficiencia hídrica por parte del olivo y un aumento de la producción. Sin embargo, como indican los investigadores, este dato está sujeto a variaciones y desde IFAPA siguen trabajando en esta línea.
A la hora de definir estrategias de adaptación al cambio climático en zonas con inviernos suaves como Huelva, Cádiz o Sevilla, los investigadores recomiendan utilizar variedades con menores requerimientos de frío. En cambio, en zonas donde las precipitaciones son reducidas y con frecuentes episodios de sequía (como Jaén o Granada), se recomienda el uso de riego deficitario. Otras opciones que actualmente están estudiando y que podrán mejorar la sostenibilidad de los cultivos son la optimización del manejo del suelo, la planificación de la densidad de plantación en función de la disponibilidad de agua, o la mejora de la gestión de los recursos hídricos.
El proyecto está financiado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y el Fondo de Desarrollo Regional Europeo (FEDER) 2014-2020 dentro del ‘Programa Operativo de Crecimiento Inteligente’. También ha recibido apoyo financiero del proyecto SUSTAINOLIVE del programa PRIMA 2018.

Fuente: ceiA3
 
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