Realizan una revisión que reúne todos los casos de resistencia al oídio PDF Imprimir E-mail
El oídio, o ceniza, es una de las enfermedades fúngicas de plantas más comunes. Este patógeno ataca a casi 10000 especies diferentes, dentro de las cuales se encuentran algunos de los cultivos agrícolas más importantes, como son los cereales, las cucurbitáceas y la vid.

Existen diversos métodos para controlar esta enfermedad, como es el uso de plantas resistentes o de agentes de control biológicos; sin embargo, actualmente el control químico, a través del uso de fungicidas, es el que más protección otorga. En cambio, un uso abusivo de estos productos puede provocar que el oídio desarrolle resistencia, dejen de ser eficaces, provocando la pérdida del cultivo. Este fenómeno es muy común en algunas especies de oídio, como el oídio de los cereales (Blumeria graminis),de las cucurbitáceas (Podosphaera xanthii), del tomate (Leveillula taurina) o de la vid (Erysiphe necator), ocasionando graves pérdidas económicas a lo largo del mundo (en algunos casos incluso sólo dos años después de registrarse el fungicida) en estos cultivos.

La editorial MDPI ha hecho una revisión que reúne todos los casos registrados de resistencia en los oídios, ya sea tan solo disminuciones de la sensibilidad o casos de pérdida total de control de la enfermedad. Además, también se describen los principales mecanismos moleculares que son responsables de la resistencia en ciertos grupos de fungicidas. Para finalizar, se dan ciertas recomendaciones para disminuir la probabilidad de desarrollar resistencia a la hora de emplear fungicidas y cómo incluir estos compuestos dentro de los programas de control integrado de estas enfermedades.

Artículo completo en  https://www.mdpi.com/2076-2607/8/9/1431
 
 
Descubren el mecanismo de una bacteria que protege a los cultivos de un hongo letal PDF Imprimir E-mail


En el estudio, publicado en la revista Nature Communications, ha participado un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba (España) y la Universidad degli Studi del Molise (Italia).

Si hay algo que trae de cabeza al sector de la agricultura, al margen de los hongos que marchitan las hojas y tallos de las plantas, son los hongos que viven en el suelo. Estos son prácticamente imposibles de eliminar. Las únicas soluciones posibles a día de hoy pasan por utilizar fungicidas y otros compuestos químicos que terminan contaminando la tierra y el agua, por lo que cada vez está más restringido su uso. En la actualidad, la ciencia busca nuevas soluciones menos contaminantes, como el control biológico, un método que utiliza microorganismos para proteger a las plantas de los hongos. Sin embargo, aún no tiene una eficacia total. La acción de los organismos biológicos depende de muchos factores por lo que se necesita seguir investigando aún sobre su comportamiento.

En esto trabaja un equipo de investigación internacional de la Universidad de Córdoba y la Università degli Studi del Molise en Campobasso, Italia. En un artículo publicado en la revista Nature Communication han demostrado los mecanismos mediante los cuales una bacteria en concreto, la Rahnella aquatilis, logra penetrar en la planta por las raíces y protegerla del hongo Fusarium oxysporum, que coloniza las plantas a través de sus raíces y que resulta letal para ellas.

"Los resultados demuestran que la bacteria es capaz de detectar químicamente la presencia del hongo en el suelo y lo utiliza como vehículo para llegar a la raíz" explica Antonio Di Pietro, catedrático del Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba y uno de los directores del estudio. Lo hace siguiendo las hifas del hongo, unos pequeños filamentos que le permiten crear una especie de red en el suelo en torno a la raíz. Una vez llega a la raíz de la planta, la bacteria consigue penetrarla y colonizarla.

Es entonces cuando la Rahnella aquatilis comienza a producir grandes cantidades de ácido glucónico, un compuesto que no sólo no daña a la planta sino que le permite mejorar su capacidad de absorber compuestos del suelo como hierro y otros metales y que consigue protegerla del ataque del hongo. "Este necesita un pH alto para poder infectar a la planta pero el ácido que segrega la bacteria consigue bajar el pH de forma muy eficiente, bloqueando así la capacidad de infección del hongo", explica el investigador.

Este estudio destaca la importancia de la colaboración internacional ya que el equipo italiano había estado estudiando esta bacteria durante los últimos años mientras que el equipo de la Universidad de Córdoba, por su parte, se había dedicado a investigar el mecanismo de acción del hongo. Esta colaboración ha permitido generar un conocimiento que supone un gran avance en el ámbito de la agricultura ya que permite avanzar hacia sistemas de protección de las plantas contra ldos hongos fitopatógenos de forma mucho más sostenible y beneficiosa para el medioambiente.

El estudio se ha llevado a cabo dentro del marco del proyecto "Mecanismos Genéticos de la Infección Fúngica Inducidos por el Hospedador" financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y del proyecto "Studies on Biocontrol Agents and their Biomolecules to Optimize the Suppressive Activity of Natural Amendments Against Soilborne Pathogens of Horticultural Crops" apoyado por el Ministerio de Educación, Universidad e Investigación de Italia. Además, ha contado con el apoyo del programa Marie Curie de la Unión Europea mediante el proyecto ITN FUNGIBRAIN.

Davide Palmieri, Stefania Vitale, Giuseppe Lima, Antonio Di Pietro, David Turrà. "A bacterial endophyte exploits chemotropism of a fungal pathogen for plant colonization". Nature Communications.Doi: https://www.nature.com/articles/s41467-020-18994-5
 
 
Las descubridoras de las aplicaciones en edición genética del complejo molecular CRISPR ganan el Premio Nobel de Química 2020 PDF Imprimir E-mail
No hay tijera más afilada ni herramienta más precisa. Tanto, que puede transformar la vida desde su propia esencia, algo simplemente inconcebible hasta hace muy poco. El Nobel de Química ha premiado este año la creación de las revolucionarias «tijeras genéticas» CRISPR / Cas9, con las que la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna «han reescrito el código de la vida».

Esta técnica revolucionaria permite cortar y pegar el ADN a voluntad y editar cualquier forma de vida con una sencillez, rapidez y eficacia extraordinarias. Entre su potencial destacamos el de mejorar cultivos e incluso resucitar especies. Como dice nuestro Socio Corporativo BIOVEGEN, en agrobiotecnología, la edición del genoma permite a científicos y mejoradores mejorar las variedades de plantas, desde cultivos de frutas y hortalizas hasta legumbres y cereales, de los que dependen las personas para su alimentación y salud. El método premiado permite hacer mejoras precisas y específicas en el genoma de las plantas para conseguir mayor calidad nutricional, resistencia a estrés abiótico/biótico y sostenibilidad ambiental, entre otras muchas características de interés. Además, permite que en cultivos no punteros donde los esfuerzos de mejora no eran muy elevados debido a su escasa participación de mercado en comparación con el tiempo y el esfuerzo necesarios para mejorarlos con métodos clásicos, se beneficien de las nuevas técnicas genómicas. En todos los casos, los cultivos resultantes contribuirán a la sostenibilidad ambiental, muy importante a la luz del cambio climático, así como a mejoras nutricionales y de salud humana.

La academia sueca no ha reconocido sin embargo el trabajo del biólogo de la Universidad de Alicante Juan Francisco Martínez Mojica. Las investigaciones de Francis Mojica y su descubrimiento sobre un sistema inmunológico propio de determinadas bacterias fueron fundamentales para el desarrollo de esta innovadora herramienta, debido a que fue el primer investigador en descubrir unas repeticiones de ADN, intercaladas por distintas secuencias, en una arquea proponiendo una posible función para esta agrupación de secuencias. Además, propuso el acrónimo CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats) realizando una recopilación de los sistemas CRISPR en bacterias y arqueas, siendo el primero en proponer que los sistemas CRISPR en procariotas constituían los elementos de un complejo sistema inmunitario de defensa.
 
 
Identifican y silencian los genes que deterioran la pared celular en la postcosecha de la fresa PDF Imprimir E-mail
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El investigador del IHSM José Ángel Mercado ha realizado una investigación en la que ha conseguido identificar y silenciar dos genes que deterioran la pared celular de la fresa con el objetivo de mejorar y alargar la vida postcosecha del fruto sin que pierda sus cualidades. Mercado ha señalado que la fresa, al ser un fruto no climatérico (solo puede madurar en planta), se recoge en el momento de mayor vulnerabilidad cuando su deterioro celular se acelera y se da un deterioro rápido. La pared celular que recubre a todas las células vegetales es “como un exoesqueleto” protector.

En el fruto de fresa, la pared celular de las células que lo forman se va degradando en el periodo de recogida, haciendo que el fruto sea más sensible a daños mecánicos y al crecimiento de hongos. Se han identificado varios genes que codifican las enzimas que rompen esta pared como polygalacturonasas (FaPG1 y FaPG2) y ambos han sido silenciados tanto de forma individual como simultáneamente en fruto para probar si los efectos que producen son sumativos o no. Con el silenciamiento de estos dos genes se busca comprobar el detenimiento en el deterioro de la pared celular del que son causantes y demostrar si, al silenciar ambos, los efectos son doblemente efectivos.

Este trabajo, que ha realizado José Ángel Mercado junto a otros investigadores de la Universidad de Córdoba desde 2009, ha determinado que, al silenciar cada gen individualmente se consigue reducir el reblandecimiento del fruto y alargar la vida postcosecha. Sin embargo, al silenciar ambos genes simultáneamente no se obtiene un efecto sumativo. Con las conclusiones obtenidas a raíz de esta investigación la postcosecha de la fresa puede mejorar de forma significativa alargando la vida del fruto con sus cualidades óptimas para el consumo.

Fuente: ISHS

Toda la información en  https://academic.oup.com/
 
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